Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Viernes, 03 de Abril de 2026

Actualizada Viernes, 03 de Abril de 2026 a las 14:55:40 horas

Tres mujeres trabajando en un empaquetado de tomates de Gran Canaria (Foto Fedac) Tres mujeres trabajando en un empaquetado de tomates de Gran Canaria (Foto Fedac)

La Fedac ‘revela’ el trabajo callado e invisible de la mujer en la cultura tradicional de Gran Canaria

Siempre protagonista secundaria, la mujer no gozaba de reconocimiento laboral

Dojeda Martes, 07 de Marzo de 2017 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD
Telde.- El trabajo siempre callado e invisible de la mujer ha desempeñado un papel fundamental en la cultura tradicional de Gran Canaria, sin derechos reconocidos y con múltiples cargas, algunas recogidas en las fotos históricas que el Cabildo de Gran Canaria invita a contemplar con motivo del Día Internacional de la Mujer este miércoles 8 de marzo.

 

Un amplio abanico de imágenes antiguas muestra el duro y esencial papel que la mujer ocupó en la cultura tradicional de Gran Canaria en los fondos de la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (Fedac), que ha realizado una selección de las imágenes que han regalado en los últimos 120 años, que puede ser visitado  para que su labor no caiga en el olvido.

 

Lavanderas en la acequia en 1911, mujeres recolectando cochinilla en 1928, aguadoras, alfareras, guisando loza o moliendo almagre son algunas de las instantáneas que podrán ser contempladas en blanco y negro o sepia.

 

En el entorno de una sociedad mayoritariamente pobre, la mujer era madre, esposa, ama de casa, compañera de oficio, colaboradora en el campo, artesana y hasta trabajadora en almacenes de empaquetado sin que, a cambio, recibiera más que un jornal, sin alta laboral por parte del empresario, que guardaba ese derecho para el hombre.

 

El día a día de la mujer comenzaba aún de madrugada, cuando debía organizar la casa para después salir a trabajar al campo, o bien al patio a realizar labores de alfarería o bordado con las que complementar los exiguos ingresos familiares.

 

En otras familias, la mujer elaboraba además quesos o cultivaba en la huerta millo, papas y arvejas, entre otros vegetales, productos que vendía en el mercado o intercambiaba por bienes necesarios en su hogar.

 

El desarrollo del cultivo del tomate, sobre todo en el sureste grancanario, llevó a muchas mujeres a ‘emigrar’ a esta latitud de la Isla y ocupar puestos en fábricas de empaquetado o trabajos en los tomateros, a donde muchas veces acudían con sus hijos menores, que dejaban en cajas mientras ellas laboraban.

 

La actividad del tomate y su labor ocupaban gran parte de su jornada, un trabajo que tantas niñeces, adolescencias y maternidades arrebató en pos de un mísero sueldo y de una humilde cuartería que les diese cobijo.

 

Su participación continuaba después en trabajos de artesanía, comercio e industria, muchas veces en función de la dedicación del marido, hasta ocupar el día que ya hacía rato que había finalizado y terminar apenas descansando unas horas para empezar otra vez una nueva jornada idéntica a la anterior.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.