San Francisco es una joya de la construcción popular canaria, pero la presencia de hierbajos que florecen entre sus adoquines y esquinas de sus calles empedradas entra en colisión con este valioso legado arquitectónico y pelea con él por ser un vergel, dicho en tono irónico, debido a la indolencia institucional con este patrimonio único.
Hierbas que crecen entre los adoquines y dan un aspecto descuidado al barrio histórico (Foto TA) 



























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