Por primera vez en mucho tiempo no es un bache o el mal estado de la vía lo que atenaza a los conductores que a diario circulan por la carretera que comunica el barrio teldense de Caserones con el cono volcánico de la Sima de Jinámar. En esta ocasión son las maderas y restos de poda –rastrojos, tabaibas, hojas de palmeras y pequeños troncos– que algún desaprensivo depositó ayer en uno de los márgenes de la carretera, invadiendo el firme, lo que dificulta la circulación. Los vecinos piden al Ayuntamiento que ejecute una limpieza en la zona y que aproveche también para retirar los escombros acumulados en la misma.
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