TELDEACTUALIDAD
Telde.- José Manuel García Peruyera tiene tatuado en uno de sus brazos el número 15919S, el código con el que los nazis le marcaron en el en el campo de concentración de Buchenwald antes de ir a parar al temido recinto de Mauthausen. Pero más aún tiene grabado en su memoria, a fuego, la crueldad y la barbarie de las historias que le ha tocado vivir o presenciar en primera persona.
García Peruyera, un ovetense de 90 años que actualmente reside en Gran Canaria, quiso compartir este martes su trayectoria vital con el alumnado de 4º de la ESO y 1º de Bachillerato del IES El Calero.
El estremecedor relato de este sufridor que vivió en sus carnes la desgracia de dos guerras –la Guerra Civil en España y seguidamente la II Guerra Mundial– removió las conciencias de los jóvenes, que escucharon con asombro su relato.
Este superviviente del genocidio nazi nació en Oviedo el 24 de mayo de 1928. Y bien se puede decir que su vida ha estado marcada por la barbarie, la violencia y la destrucción más oscura que es capaz de generar el ser humano.
A la edad de 8 años y en plena contienda civil, estalla una bomba en su ciudad natal que mata a toda su familia. El destino quiso que se salvara de manera fortuita, ya que cuando empezó el ataque se encontraba haciendo un recado que le había encargado su madre.
Después de caminar 22 kilómetros consigue huir a Gijón. Allí, gracias a miembros de la CNT, republicanos y socialistas, embarca junto a más de un millar de menores rumbo a Francia.
Tras pasar por varios países acaba como esclavo en manos del régimen nazi. Con apenas doce años José Manuel García Peruyera es obligado a realizar trabajos extenuantes y a vivir en unas condiciones inhumanas. Primero pasa por Buchenwald, en donde conoce al también español Jorge Semprún Maura, con quien forja una gran amistad.
Al cabo de un tiempo, lo trasladan al campo de concentración de Mauthausen para cumplir un macabro cometido: recoger las joyas y dentaduras de oro de los judíos que habían sido asesinados en las cámaras de gas.
Posteriormente pasa al almacén de la requisa, situado cerca del Castillo de Hartheim, en Austria, junto al resto de niños españoles hasta que en 1945 es liberado por las tropas estadounidenses.
En este transcurso de tiempo conoce a personajes importantes como Pablo Picasso, Pablo Casal, Pablo Neruda o Antonio Machado (al que los niños llamaban cariñosamente el abuelito).































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.221