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Martes, 07 de Abril de 2026

Actualizada Martes, 07 de Abril de 2026 a las 09:17:22 horas

Grupo de ganadores del taller en el Colegio de Abogados, donde tuvo lugar la entrega de premios (Foto Noticias de Gran Canaria) Grupo de ganadores del taller en el Colegio de Abogados, donde tuvo lugar la entrega de premios (Foto Noticias de Gran Canaria)

Seis alumnos de Telde brillan en el I Taller de Derechos Humanos y Periodismo de la ULPGC y Cruz Roja

Los trabajos de María Arrieta Castro, Fabio Gil López, María Victoria Seoane, Brighitta Biaggi, Yameley Macías Díaz y Claudia Guerrero, entre los 16 ganadores

Cojeda1 Domingo, 04 de Diciembre de 2016 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Los trabajos de seis alumnos de Telde, tres del Colegio del Enrique de Ossó, dos del IES El Calero y uno del IES Casas Nuevas, resultaron premiados en el I Taller de Derechos Humanos y Periodismo que se desarrolló durante los meses de octubre y noviembre en distintos centros educativos de Las Palmas, organizado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y Cruz Roja Española. TA ofrece la relación de los textos ganadores de los estudiantes de Telde.

 

El pasado jueves 1 de diciembre, a las 19.30 horas, en el salón de actos del Colegio de Abogados de Las Palmas de Gran Canaria, se dio a conocer los 16 artículos ganadores y los colaboradores que han hecho posible el desarrollo de este proyecto de sensibilización sobre los derechos humanos dirigido a los alumnos que cursan 4ª de la ESO.

 

Los alumnos premiados de Telde fueron: María Arrieta Castro, Fabio Gil López y María Victoria Seoane, del Colegio Enrique de Ossó; Brighitta Biaggi y Yameley Macías Díaz, del IES El Calero, y Claudia Guerrero Martín, del IES Casas Nuevas.

 

En el taller participaron 13 centros educativos de cuatro municipios distintos, a los que un grupo de voluntarios de Cruz Roja, alumnos de 4º de Derecho de la ULPGC, impartió un total de 19 charlas sobre Derechos Humanos con el apoyo de 28 profesores. La actividad llegó a 937 alumnos de 4º de la ESO que tenían como obligación redactar un artículo de opinión sobre el tema de los DDHH.

 

Los profesores/tutores seleccionaron 57 artículos como posibles ganadores que fueron entregados al grupo de Promotores de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, quienes, a su vez, hicieron otra criba y dieron por ganadores a 16, seis de ellos de alumnos de centros de Telde.

 

Ha sido una experiencia muy gratificante tanto para los estudiantes de la ESO, ya que no era un “adulto” el maestro, como para los seis estudiantes universitarios que debían exponer en público una charla sobre los Derechos Humanos y proponer, a título de ejemplo, algún tema de reflexión sacado de las noticias diarias. Los estudiantes universitarios que han participado son Dina Ahmed El Bumediani, Eliezer Diepa Jorge, Corina Godoy Vega, Miriam Miranda Ojeda, Dalia Rodríguez Naranjo e Iris Rodríguez Suárez.

 

Proyecto pionero

Se trata de un proyecto piloto que se ha iniciado por primera vez en Gran Canaria y consiste en sensibilizar en Derechos Humanos a los alumnos que cursan 4ª de la E.S.O, con el objetivo de que descubran el impacto de la aplicación o violación de los DDHH en la vida diaria tanto en su entorno más próximo como a nivel nacional o internacional.

 

Esta actividad se enmarca en el Proyecto de Promotores de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Cruz Roja, con la colaboración de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos y Democracia y de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la ULPGC.

 

El fin de este proyecto es acercar el concepto de DDHH desde una perspectiva practica con el objetivo que los alumnos descubran el impacto de la aplicación o violación de los DDHH en la vida diaria tanto en su entorno más próximo como a nivel nacional o internacional.

 

La clausura del taller y la entrega de premios a los ganadores y colaboradores tuvo lugar en el Colegio de Abogados de Las Palmas con la asistencia y apoyo a este proyecto de su decano Joaquín Espinosa Boissier; el presidente provincial de Cruz Roja, Juan Lorenzo Campos Pineda; el director de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos y Democracia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria,  Pedro Carballo Armas, y el representante del diario La Provincia/Diario de Las Palmas, Martín Alonso Hernández.

 

En el acto, en el que ofició de maestra de ceremonias la voluntaria y coordinadora del proyecto, Yolanda Feal San Martín, tres de los alumnos ganadores, leyeron sus trabajos ante los invitados y familiares Jorge Ruano del Centro Heidelberg con el trabajo ¿ Iguales ?; Alba Xiaoyang Reyes del Centro La Minilla con la redacción  No es lo mismo y Susana Monescillo del Centro Anita Conrad con el artículo Los simbolismos. ¿Motivo de separación? 

 

Los trabajos premiados serán publicados en varios medios de comunicación colaboradores, entre ellos TELDEACTUALIDAD, y los alumnos serán entrevistados por emisoras de radio para dar a conocer sus artículos.

 

La velada del jueves en el Colegio de Abogados concluyó con la intervención musical de Eliezer Diepa que interpretó dos temas: Imagine, de Jhon Lennon, componente del grupo The Beatles Jonh Lennon, uno propio titulado Vuelve.


La verdad sobre Los Derechos Humanos

Por Fabio Gil López, del Colegio Enrique de Osso de Telde

Todos tenemos una definición clara de lo que significa tener derechos. Tener derechos significa que nadie me puede hacer callar, sin embargo, yo sí puedo callarlos porque tengo el derecho a ser oído. Tener derechos significa que nadie puede criticar lo que hago, pero yo sí puedo criticarlos porque tengo el derecho a expresar mi opinión. Tener derechos significa que nadie me puede privar de lo que yo quiero, no obstante, yo puedo quitarles lo que desean porque la Declaración Universal de los Derechos Humanos dicta que soy libre. Estamos equivocados. Para que podamos olvidarnos de este concepto del que nos beneficiamos hace falta que conozcamos el verdadero significado que tienen los derechos humanos.

La asamblea general de las Naciones Unidas declara que los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. A esta definición la acompañan 30 artículos distintos los cuales explican cada uno de los derechos que poseemos, todos inquebrantables, o eso dice la teoría. Todos sabemos que muchas personas en el mundo incumplen estas leyes básicas pero pocos saben que otras muchas más personas sufren las consecuencias que esto conlleva.

 

Cada día un niño se levanta, coge su maleta y va al colegio, mientras, otro niño con los mismos derechos, los mismos sueños y más esperanza, está en un túnel minero a 2 km bajo tierra trabajando en las peores condiciones nada más que para poder creer que está a un paso más de conseguir sus metas, esas que no alcanzará nada más que por el hecho haber nacido en un lugar distinto. Es normal que este ejemplo no nos convenza, muy lejano para que pueda importarnos, quizá llegue a darte pena si ese niño incapaz de vivir como debería de ser viviera en España y de seguro te haría cambiar y luchar por los derechos si ese niño fuera alguien de tu familia. Pero como dije anteriormente, es algo muy lejano como para pensar que puede ser verdad.

 

Ahora retomemos el primer párrafo en el que en resumidas cuentas decíamos lo que todos pensábamos, que los derechos era todo aquello que nos sitúa por encima del resto. Lo más probable es que ahora hayamos cambiado de opinión y pensemos en lo injusto que es este mundo, en el cambio que hay que hacer, en lo triste que es la realidad; luego nos levantaremos, tomaremos un café y volveremos a entrar en la fantasía tan perfecta en la que vivimos donde no hay nada que modificar y se vive felizmente mientras la realidad se muere sin que eso pueda afectarnos en ningún modo. Ahora, la pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿cuánto tiempo podrá durar esa ilusión?


"Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo". (Mahatma Gandhi)

Por Brighitta Biaggi, del IES El Calero de Telde

Los Derechos Humanos son derechos que corresponden a todos los seres humanos solo por estar vivos en este planeta. No se tiene en consideración nacionalidad, lugar de residencia, sexo, etnia, color de piel, raza, religión, lengua, etc, para que todos tengamos estos derechos universales.

 

El derecho a la vida con dignidad y libertad es la base de estos y todo lo que conlleva en los 30 artículos redactados por la ONU, los cuales todos los estados se comprometieron a respetar y hacer que se respeten estos derechos fundamentales para el ser humano.

 

Sin embargo, vemos a diario cómo estos mismos países violan estos derechos constantemente porque parece que, cuando tienen que hacer el esfuerzo para lo que ya se comprometieron, es más fácil mirar a otro lado.

 

Las estadísticas dicen que hoy 1 de cada 113 personas en el mundo es un desplazado interno solicitante de asilo o refugio.Esto es así porque en el lugar donde están no se les garantizan sus derechos básicos para vivir.

 

Sí quieren saber más solo deben leer la página de "Acnur". Allí hay informes donde podemos leer que en 2015, 24 personas por minuto se vieron obligados a huir de sus hogares y buscar protección en otro lugar. Huir de la muerte, violación sexual, mutilación, amenazas reales para su vida y dignidad.

 

Buscando información para esta redacción que por un momento se iba a enfocar en estadísticas de muerte, me encontré con que en la red hay internautas que argumentan por qué no tenemos que ayudar a estas personas, seres humanos como tú y como yo. Quería leer su opinión y entender por qué piensan así y después de ver mucha ignorancia y barbaridades me di cuenta de que ninguno de ellos ve a los refugiados como personas y como seres humanos que sienten y tienen sueños, que desean oportunidades y buscan un poco de esperanza para su futuro. ¿No es eso lo que queremos todos? A veces muere un niño refugiado y lo encuentran en la orilla del mar y esa foto de hace viral, la foto del niño muerto se vuelve moda, todos la vemos y todos opinamos y aún así, después de comprometernos a resguardar los derechos humanos de las miles de personas en el mundo que viven el horror todos los días, pasamos a otras fotos y a otras modas.

 

Soy una adolescente y no tengo poder político o económico para solucionar y garantizar el bienestar de todos los que lo necesitan. Sin embargo, lo que hoy puedo hacer es levantar la voz y pedir que se busquen soluciones concretas, efectivas y humanas.

 

Las miles de personas que hoy no son moda, los miles de adolescentes como yo que no saben si ellos o sus familias vivirán mañana, amenazados por bárbaros que probablemente nunca leerán esta redacción.

 

Tu la has leído o la has escuchado. Yo levanto mi voz. ¿Tú qué vas a hacer?


¿A esto lo llaman Igualdad?

Por Yamiley Macías Díaz, del IES  El Calero de Telde

Actualmente, en pleno siglo XXI, todos los ciudadanos del mundo poseemos una serie de condiciones de las que no se nos puede privar, independientemente de nuestra raza, religión, nacionalidad, sexo, etcétera, y que son comúnmente conocidas como “Derechos Humanos”. Sin embargo, muchos de estos derechos fundamentales no son respetados en gran cantidad de países; y no hace falta trasladarnos muy lejos, porque aunque parezca imposible, aquí, en España, se vulneran derechos día a día, a lo largo y ancho del territorio nacional.

Entre los Derechos Humanos con los que contamos a día de hoy figuran el derecho a la igualdad, a la vida, a la libertad, a una nacionalidad, a la educación, entre otros. A pesar de esta gran variedad, a continuación me centraré en el primero de los derechos mencionados anteriormente, el derecho a la igualdad.

 

Este es uno de los muchos derechos que son vulnerados a diario sin que apenas lo percibamos, y, desde mi punto de vista, la violación del mismo constituye uno de los mayores problemas sociales actuales.

 

Desde el momento en que se le niega a un refugiado de cualquier país en el que haya un conflicto bélico la entrada al continente europeo o se le aísla en un gran campo de refugiados en el que intenta sobrevivir en condiciones precarias, desde ese preciso instante, se está creando una situación de desigualdad. Estas personas huyen de su país, huyen de la guerra con las escasas pertenencias que han podido llevar consigo; luchan por sus derechos, pero sobre todo, luchan por sus vidas con sangre, sudor y lágrimas. Todos ellos sueñan con llegar a Europa en busca de un futuro algo más próspero, y lo más triste es que ese sueño, en la mayoría de los casos, queda reducido a cenizas.

 

Treinta y siete. Ese es el número de mujeres asesinadas por violencia de género en España en lo que llevamos de año 2016. Que un hombre maltrate, insulte, infravalore o, en el peor de los casos, asesine a una mujer, vuelve a generar de nuevo, un caso muy grave de desigualdad. En la sociedad contemporánea, la violencia de género es un tema que suplica a gritos la erradicación inmediata, y es que, por si fuera poco, en este tipo de agresiones o conductas machistas, las víctimas no solo son las mujeres que lo sufren de manera más directa, sino también sus hijos, generalmente menores de edad.

 

Es por todo ello por lo que este gran problema social debe ser erradicado cuanto antes, tomando medidas drásticas desde los gobiernos e instituciones de cada país. En los colegios e institutos, el trabajo, los hogares, las religiones, los salarios; por cuestión de raza, creencias, color de piel, sexo, edad, nacionalidad, e incluso por la apariencia física. Por todos estos e infinidad de motivos más, se crean cada minuto que pasa, situaciones de discriminación o desigualdad por todo el planeta.

 

Para finalizar, creo que es necesario que cada uno respete por encima de todo y tome como Constitución fundamental los derechos de cada persona, para que así puedan ser respetados los suyos propios.


El feminismo no es una "mala" palabra

Por Claudia Guerrero Martín, del IES Casas Nuevas

Me considero feminista, es algo que podría totalmente definirme. Pero, últimamente me he dado cuenta de que la palabra “feminismo” o “feminista” no es bien aceptada entre la gente, independientemente de ser hombres o mujeres. La miran, la pronuncian y hablan de ella casi con asco y odio cuando a mí me parece una de las palabras más bonitas jamás dichas. Es por eso que dedico este artículo a explicar el significado de una palabra que lucha y defiende la igualdad entre géneros. De igual manera también aprovecho para opinar sobre la muy incorrecta opinión de muchos hombres hacia nosotras, las mujeres.

 

“Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”, de esta manera es como la RAE define el feminismo.

 

Sin embargo, para algunos el feminismo es el pensamiento de que las mujeres estamos por encima o merecemos más derechos que los hombres, lo cual, como he dicho anteriormente, es completamente erróneo.

 

Ser feminista no significa odiar a los hombres ni creernos superiores a ellos, el feminismo lucha por la igualdad en todos y cada uno de los aspectos, ya sean sociales, económicos o políticos. Recuerda que no tienes que ser “anti-hombre” para ser “pro-mujer”.

 

En cambio, hay otra gente que defiende totalmente los derechos de la mujer y creen en la igualdad de géneros pero, contra toda lógica, no se identifican como feministas. Para ellos feministas es una palabra demasiado… agresiva, malsonante, bruta. Lo cual, carece de total sentido. Dejadme poneros en situación con un sencillo ejemplo.

 

Imaginaos a un médico que diga “soy un médico que principalmente se encarga del cuidado de la piel”, a lo que tú le preguntarías “¿así que eres dermatólogo?” y él, horrorizado, te conteste “no por dios, eso no”. Es exactamente lo mismo a pesar de que no lo veamos así.

 

Además, el feminismo no solo lucha por los derechos de las mujeres. También lucha por que un hombre pueda mostrar sus sentimientos sin miedo a ser juzgado, por que pueda llevar prendas rosas sin ser señalado, para que no sienta vergüenza si una mujer le invita a cenar, etc.

 

Con la esperanza de que la correcta definición de feminismo se os haya quedado grabada, me gustaría hablar sobre los hombres y la incorrecta idea que muchos tienen sobre las mujeres. Pero esto no pasa solo con los hombres, también nos sucede a nosotras mismas, muchas creemos que merecemos menos de lo que verdaderamente podemos tener. Pero mujer, debes saber algo… algunas veces serás demasiado mujer. Demasiado inteligente, demasiado fuerte, demasiado guapa, demasiado de algo. Lo cual hará sentir a un hombre menos hombre, lo que te hará sentir que tienes que ser menos mujer. El mayor error que puedes cometer es quitar diamantes de tu corona para facilitarle el trabajo al hombre de llevarla. Cuando esto pase, necesito que entiendas que no necesitas una corona más pequeña, necesitas a un hombre con las manos más grandes.

 

Volviendo con vosotros, hombres, hay varias cosas que os tienen que quedar claras. Necesitas entender que nosotras no nos vestimos para vosotros, tenéis entender que nuestro cuerpo no os pertenece, tenéis que entender que no somos princesas que necesiten ser salvadas, somos reinas y tenemos la situación controlada. Pero, sobre todo, necesitáis tener claro que no debéis respetarnos porque seamos vuestras hermanas, hijas o madres, debéis respetarnos porque somos personas.


¿Y mi derecho a vivir donde nací?

María Victoria Seoane, del Colegio Enrique de Ossó de Telde

Se acercaba mi cumpleaños número 14 cuando mis padres me dijeron que teníamos que salir del país, ya que no solo la inseguridad era un tema de la televisión y prensa sino ya había llegado a mi familia. Tuve que dejar mis amigos de la infancia, el colegio, mis clases de baile, mi casa, mis sueños en mi país, mi vida. Ahora, tocando este tema de los derechos humanos, me pregunto ¿Por qué no tengo derecho a vivir donde nací?  Tuve la suerte de poder venir a España ya que mis abuelos son españoles pero ¿Y los que no pueden salir? Gente buena y trabajadora, que en este momento no consiguen comida ni medicamentos básicos, y también están los que mueren a diario por quitarles un móvil o un coche.

 

 Un millón setecientos mil es la cifra de venezolanos que, como yo, han tenido que emigrar a otro país en estos últimos años, ya que nuestros derechos básicos han estado siendo irrespetados. En el artículo número tres de la Declaración de los Derechos Humanos aparece: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”; para la mayoría puede tratarse de algo lógico e irrelevante, sin embargo, en países como Venezuela, es un privilegio el poder volver a tu casa por la tarde, sin que en el día te hayan robado a ti, a un familiar, o alguien cercano (sin contar ya con los secuestros y homicidios ocurridos también a diario). Veintiocho mil fueron las muertes causadas por asesinatos registradas el año pasado en mi país, lo cual le otorgó el título de “El país más peligroso de América”. Cada ser humano, tiene el derecho a todo aquello que incluya un desarrollo normal de la vida; con las cifras anteriormente mencionadas ¿Cómo alguien, cualquier persona, puede llevar un desarrollo normal de la vida?

 

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar”. La tasa de mortalidad entre los bebés de menos de un mes de edad aumentó más de cien veces en los hospitales públicos, se superó el 2 por ciento en el año 2015 mientras que en 2012 se ubicaba en 0,02. Esto no ocurre exclusivamente con los recién nacidos, sino con millones de venezolanos que sufren, diariamente, con sus enfermedades por la escasez de tratamientos, muchos, en riesgo de muerte debido a este grave problema.

 

Es triste que, por ejemplo, el ser humano se dedique a buscar vida en otros planetas, mientras aún no se valora la vida y cuida en el nuestro. Debemos reflexionar, y darle prioridad a todo aquello que lo amerite, empezando por respetar los derechos humanos de nuestros semejantes para tener un mundo mejor y en paz. Esto me recuerda un mensaje de Juan Pablo II que dice: “el secreto de la paz está en el respeto de los derechos humanos”.

 

Anhelo que pronto cambie la situación en mi país y en todos aquellos donde se estén violando los derechos humanos.

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