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Sábado, 31 de Enero de 2026

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Roque Mesa / El Día de Valladolid - Jonathan Tajes Roque Mesa / El Día de Valladolid - Jonathan Tajes

El teldense Roque Mesa no piensa más allá de 2023

"Estamos muy tranquilos aquí, muy felices, y el club lo sabe", señala el centrocampista del Real Valladolid

dojeda Domingo, 30 de Enero de 2022 Tiempo de lectura:

Roque Mesa cumplirá en junio 33 años. Llegó en el verano de 2020 al Real Valladolid, firmando por tres campañas, la primera de las cuales acabó con descenso. Se quedó a pesar de tener ofertas y ahora comanda al Pucela en su intento de regreso a 1ª.

 

Roque Mesa lleva años en la élite. Tras iniciarse en su Telde natal, pasó por las categorías inferiores del Levante, por el filial del Tenerife y de la UD Las Palmas, entre otros. En la campaña 2014 se asentó con los canarios, siendo clave en el ascenso a Primera. Tras ello, Swansea (Inglaterra), Sevilla o Leganés fueron sus destinos antes de llegar al José Zorrilla. Esta temporada ha vuelto a jugar en una Segunda que no pisaba desde 2015. En verano se pudo ir pero prefirió quedarse. En este mercado de invierno solo piensa en una cosa: "Valladolid".

 

El que más regatea, el que más balones recupera, el que más faltas ha cometido, el que más titularidades, el que más asistencias ha dado... ¿a qué le suena todo eso?

Al final, cuando eres feliz y estás contento y a gusto, las cosas salen. Contento por esos datos, porque es verdad que son buenos a nivel individual, pero sobre todo porque ayudan a nivel grupal al objetivo que tenemos. Y con ganas de seguir mejorando.

 

¿Se podría decir que está en su mejor momento desde que llegó a Valladolid?

Por supuesto. He conseguido esa estabilidad emocional y esa tranquilidad que te da sentirte con confianza, cómodo e importante, que es una cualidad bastante buena este año. Por eso estoy muy contento y con ganas de seguir sumando. Sí es el mejor momento desde que llegué y espero seguir alargándolo durante mucho tiempo. 

 

¿Y de su carrera, quizá con algún año de Las Palmas?

Sí, sí. Muchas veces hablando con amigos, lo comparo con el año del ascenso y el siguiente en Primera, donde logré un nivel de estar cómodo, bien y a gusto. Se puede comparar a ese año.

 

¿Qué le ha hecho llegar a esta situación? ¿Minutos, confianza del míster, esquema del juego...?

También influye el tema de la estabilidad emocional, no solo en el campo, sino por fuera. El estar contento y feliz con mi vida personal. Además, hay un grupo espectacular dentro del equipo, con un cuerpo técnico que mira mucho por la persona, dándote confianza y pudiendo hablar de cualquier cosa. Tenemos un entrenador que está dispuesto a cambiar cosas porque los jugadores se lo pedimos y no hay problemas. Creo que se ha formado una familia dentro del equipo que hace que todo vaya bien y todos estemos a gusto. Está claro que el que menos juega siempre quiere más y estará menos contento. Pero eso forma parte del fútbol. El míster ha conseguido ser buena persona con todos, entiende al futbolista y ha conseguido un grupo espectacular. 

Eso, dicen, que es la clave los éxitos: esa familia en el vestuario.

 

En el fútbol el que juega está más contento, es ley de vida. Pero cuando los que menos minutos están teniendo te ganan partidos como el del Burgos, con el gol de Cristo... eso hace que se metan en dinámica de grupo y cuando lo consigues es porque se ha hecho ese grupo, esa familia, una piña... los de fuera están aportando mucho. 

 

Y a todo esto, el Real Valladolid es segundo en el ecuador de la Liga.

Estamos ahí. Pero hay que ser humildes porque sabemos que la Segunda es muy complicada. Solo hay que ver que el Almería tenía un colchón de puntos y ya está ahí. Esto quiere decir que si te despistas, se te sube a la cabeza o sacas pecho, te vuelven a colocar donde estabas. Por eso hay que ir con humildad a todos los campos, conseguir puntos, ganar y conseguir el objetivo, como diría el Cholo, partido a partido.

 

Ya ascendió hace unos añitos con Las Palmas y desde entonces no había vuelto a pisar Segunda, ¿cómo ha cambiado?

La veo, como he dicho, complicada y competitiva. Vas a cualquier campo y te pueden ganar todos, no es como la Primera. Solo hay que ver al Girona, por decir uno, que lleva varios años entrando en playoff y no puede ascender en los últimos partidos. Este modelo hace que cualquiera pueda entrar al final de la temporada. 

 

El objetivo del club es subir directamente, sin playoff... ¿puede meter presión en la recta final?

Creo que la presión la llevamos desde el principio. Sabemos cuál es el objetivo. Yo soy de los que piensan que me da igual cómo, pero ascender. ¿A quién no le gustaría ascender directamente? Claro, a mí y a todos. Pero tenemos que ir con humildad, seguir peleando hasta el final. Esto no se va a decidir hasta el último mes. 

 

¿Les han explicado cómo se celebran los ascensos en Valladolid?

Sí, sí, nos han explicado. Y claro que hay ganas de repetir.

 

Por cierto, ¿tuvo opciones de salir en verano?

Sí, tuve bastante opciones de salir. Pero un factor... entre todas las cosas decidí quedarme. Aparte de que el proyecto de ascender me llamaba la atención, el cuerpo técnico que venía y su idea de juego me gustaba... se unieron varios factores. Además después del año que hicimos uno se ve con el compromiso moral de intentar devolver al equipo donde se merece por cómo fue todo. Se juntaron varios factores que hicieron que tomara la decisión de quedarme e intentar subir a Primera. Estoy muy contento por ello. 

 

A toro pasado, ¿qué paso ese año para descender?

Hay muchas cosas. Entre ellas, y la principal, fuimos nosotros. Es muy fácil echarle la culpa a que no hubo cambio de entrenador, que si... al final en un balance general, después de tanto tiempo asimilando, la culpa fue nuestra, de los jugadores... creo que ninguno, tanto de los que jugaban o no, estaba bien, contento, no había confianza, nadie creía en lo que hacía. Cuando pasa eso es que algo estaba mal y estábamos destinados al descenso. Es una pena porque el grupo, en parte, era bueno, pero al final cuando no hay confianza, las cosas no salen y entras en actitud pesimista... cuando entras en esa dinámica es complicado salir.

 

¿Y cambiar el chip de ese año a éste...?

Ha sido un cambio total. Eso viene a raíz de que viene un cuerpo técnico nuevo, con otra forma de ver el fútbol y cambia todo. Todos sabíamos que lo ocurrido el año pasado, ese descenso, no se podía cambiar. Los que nos quedamos intentamos adaptarnos lo antes posible a la categoría; sabemos que en Segunda hay que correr más que nadie y en cuanto nos lo metimos en la cabeza, empezamos a funcionar, el equipo empezó a evolucionar y ahí estamos en la pelea.

 

¿Qué nos puede decir de Pacheta que no se vea en las ruedas de prensa o en los partidos?

Me habían hablado muy bien de él y es un tío muy personal. Aparte del fútbol te convence. Te da mucho cariño y los jugadores al final somos muy mimosos, necesitamos que nos pregunten cómo estamos, y eso el míster lo sabe interpretar muy bien, abrazándote, estando encima, detectando rápidamente al que no está bien, preocupándose por ti. En ese sentido es personal y cariñoso. Al final somos personas y hay veces que por circunstancias ajenas al fútbol no estás bien, y el míster es comprensible, te entiende y te ayuda en todo lo que puede.

 

Una de Aguado. Él ha dicho, literalmente de usted que 'da exhibiciones domingo tras domingo. Es un orgullo y una facilidad jugar a su lado'. 

La verdad es que le agradezco sus palabras. Yo lo intento ayudar. La calidad que tiene es indiscutible, se lo ha ganado, ahí está. Es un jugador top y se lo he dicho, es de Primera y de los buenos. Debería estar en Primera. Es muy completo, trabaja día a día... Me siento identificado con él, cuando empecé con su edad: jugador con muchas ganas, hambre, que se asocia muy bien y entiende muy bien el fútbol. Es muy fácil jugar a su lado. Con mirarlo ya sabe lo que necesito de él. No le quema la pelota, es un jugador con personalidad. A mí me encanta. Le da igual perderla, la quiere siempre.

 

¿Qué fue del bigote? Era una especie de promesa, que no se lo quitaría hasta que fuese internacional. Pero desapareció aquí en Valladolid.

Me lo quité en Valladolid, es verdad. Fue una especie de promesa que dejé en el aire y todo el mundo se lo tomó a pecho. Se convirtió más en una anécdota, pero fue por un comentario en un momento determinado y parecía que ya solo me lo iba a quitar si iba a la selección, y no fue así. La realidad es que era una parte más de mi look. Me gustaba. Hasta que me dejó de gustar y me lo quité. Sin más, por cambiar un poco, también la dinámica. Pero sin más.

 

La experiencia en Inglaterra le sirvió para...

Para valorar mucho más cómo se vive en España. Al final fue una experiencia, otro tipo de fútbol, otro estilo de vida, otro mundo... me costó adaptarme allí. A día de hoy valoro más lo que hay aquí en España, donde soy mucho más feliz.

 

¿Qué tal lleva un canario el frío de Valladolid?

Ya te vas acostumbrando y adaptando. Es verdad que hace frío, pero en casa se está bastante bien, calentito. Tampoco es que haga mucha vida fuera de casa. No hay problema por ello. 

 

¿Cómo ha convivido y convive con la covid?

Pues mal. Al final el tema acaba cansando, parece que no avanzamos. Cuidándonos al máximo. Mi mujer está embarazada otra vez; yo lo cogí el verano pasado y es duro estar confinado en casa... protegiéndonos bastante y tratando de hacer poca vida social, porque al final intentas no contagiarte. Gracias a Dios no lo ha cogido mucha gente de mi familia. Así que deseando que pase todo y empiece a ser algo más normal.

 

¿Qué es la Escuela Roque Mesa? ¿Y lo de mentalidad de gladiador?

La Escuela es el trabajo de muchos años atrás, de amigos que tengo allí, a través del equipo de donde salí, la Unión Deportiva Telde. Intentando ayudar e inculcar a los más jóvenes los valores del fútbol.

 

Y lo del gladiador, porque siempre sale al terreno a pelear, pase lo que pase y las circunstancias que sean, siempre se levanta a pelear.

 

¿Sigue siendo el patrocinador de los equipos benjamines de la UD Telde?

Sí, sí. Por supuesto. Es el equipo simbólico de la ciudad de Telde, de donde soy yo. Echando una mano y ayudando todo lo posible para que el equipo salga adelante. Se hicieron mal las cosas años atrás y ahora está metido una directiva que son amigos, han jugado conmigo allí y se están haciendo las cosas bastante bien.

 

¿Mercado de invierno?

Me suena a Valladolid. Tranquilo.

 

¿Y 2023?

Ya veremos. De momento estamos muy tranquilos aquí, muy feliz. El club lo sabe. No pienso más allá de 2023. Primero en 2022, intentar conseguir el objetivo y luego ya se verá. 

 

Fuente: El Día de Valladolid / Texto: M.B.

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